Mujeres

Trabajadoras sexuales exigen que su trabajo sea reconocido

Se presentó el libro El Fulgor de la noche. El comercio sexual en las calles de la Ciudad de México, escrito por Marta Lamas


* La clandestinidad favorece los abusos y dificulta el cuidado de la salud.

Redacción

Por Lorena Ruiz Mendoza
emMéxico, Cd. De México, 8 de marzo de 2017.- Sin victimizarse, pero aún estigmatizadas y criminalizadas, las trabajadoras sexuales exigen que su trabajo sea reconocido como tal en la víspera de Nosotras Paramos, en el Día Internacional de la Mujer, ante un cada vez más polémico debate sobre la trata.

Al comentar la nueva publicación de la antropóloga Martha Lamas, El Fulgor de la noche. El comercio sexual en las calles de la Ciudad de México, presentada en la Librería Rosario Castellanos, Elvia Madrid Romero, de la Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer “Elisa Martínez”, habló del retroceso que para el trabajo de la Brigada ha significado la Ley de Trata.

Para la fundadora de la Asociación de Mujeres y Mujeres Trans que se dedican al trabajo sexual, en muchos casos las autoridades no saben cuándo están frente a un caso de trata y cuándo frente a una trabajadora sexual, y la Ley de Trata es revictimizante al impedir que mujeres elijan el trabajo sexual como actividad laboral, derecho que les es reconocido gracias a la Sentencia del Juicio de Amparo 112/2013, en el que la jueza federal Paola García Villegas obliga al Gobierno del Distrito Federal a reconocerlas como trabajadoras no asalariadas.

Marta Lamas, con esta nueva publicación, aboga por el reconocimiento del trabajo sexual, ya que la clandestinidad favorece los abusos y dificulta el cuidado de la salud. La investigación es producto de un recorrido con las trabajadoras sexuales por su vida cotidiana.

Érika Guevara-Rosas, directora para las Américas de Amnistía Internacional, relató que en 2013 inicia la consulta para fijar una posición política de Amnistía Internacional sobre el trabajo sexual; acompañados por los siete millones de miembros activos, organizaciones de trabajadores sexuales y de derechos humanos, se hace un estudio en diversos contextos culturales como son Papua Nueva Guinea, Hong Kong, Argentina y Noruega.

Érika define la postura como tardía, pues cientos de casos documentan la estigmatización y violencia que sufren las trabajadoras sexuales, -porque la mayoría son mujeres y mujeres trans- en países con conflicto armado y con violaciones graves a los derechos humanos.

Es hasta 2015 que se admite la resolución que autoriza a que se adopte una política respecto a trabajadores sexuales, a favor de la despenalización del trabajo sexual alrededor del mundo. Esta es una vía que tiene los estados para garantizar que la clandestinidad e ilegalidad no las invisibilicen y eviten que se vulnere aún más su derecho a la salud y a una vida libre de violencia.

Patricia Uribe Zúñiga, directora del Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH/sida, Censida, agradeció a Lamas el recuento de acciones a favor de los derechos de las trabajadoras sexuales, afirmando que hubo que aprender, reflexionar y aterrizar en políticas públicas sobre la marcha. Para ella es indispensable diferenciar la trata del trabajo sexual, respetar los derechos de las trabajadoras, reconocer a las mujeres trans e incorporar su voz en las argumentaciones.

Por su parte, Luis de la Barreda resaltó que es necesario que legisladores, jueces y ministerios públicos aprendan a diferenciar la trata del comercio sexual, para combatir este delito que vulnera la libertad de las personas.


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