Mujeres

Persiste en la academia la desigualdad entre mujeres y hombres

Se pierde la paridad en las matriculas de maestrías y doctorados


* De 27 centros del Conacyt en México, 2 son dirigidos por mujeres

Olga Rosario Avendaño


SemMéxico, Ciudad de México, 5 noviembre 2017.- La brecha sigue siendo grande entre mujeres y hombres para tener acceso al ámbito académico de este país, sobre todo en el de investigación que implican tener grados académicos como maestría y doctorado, así lo confirma un informe de 2016 del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).
En este documento se incluye un informe sobre la Ciencia 2015 de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en el que se menciona que, a pesar de los avances en el acceso de las mujeres a los niveles superiores de educación, éstas continúan siendo una minoría en el mundo de la investigación.
Lo anterior es así, entre otros aspectos, porque la paridad en la matrícula –de educación básica, primaria, secundaria y universitaria— empieza a perderse en el posgrado, maestría y doctorado, que es el nivel que forma investigadoras e investigadores.
El documento llamado Informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social 2016 explica que las mujeres también ocupan proporciones similares a las de los hombres en centros de investigación y como docentes, pero sus condiciones de vinculación son desfavorables, esto lo concluyen al tomar como ejemplo a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) por ser la mayor institución de nivel superior del país, tanto en investigación como número de profesores e investigadores.
El proceso de feminización en esta universidad ha permitido un aumento en la incorporación de mujeres de manera constante a la planta académica, que ha cerrado la brecha entre sexos que imperó a lo largo del siglo XX.
En el apartado de Mujeres, se menciona que de los 27 centros del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), solo dos son dirigidos por mujeres. El panorama no varía en otras instituciones académicas de carácter público; por ejemplo, en 2010, el personal femenino en estos cargos directivos en la Universidad Autónoma Metropolitana era de 6.7 %, en la Universidad de Guanajuato, 7.7, y en la Universidad de Zacatecas, 11.5.
Los porcentajes más altos se encontraban en la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (36.8) y la Universidad Veracruzana (40.6). La UNAM aparecía con un modesto 31%.
Así como en la academia existen otros indicadores que reafirman que en México continúa siendo baja la inserción de las mujeres en los espacios tradicionalmente reservados en forma exclusiva para los hombres: en 2014, las mujeres solo representaban 11 % del total del personal ocupado en el sector de la construcción y 13 % del personal ocupado en los diferentes modos de transporte, menciona un reporte del INEGI que también se incluye en este mismo informe.
A esto hay que agregar la participación política de las mujeres; en el caso de los congresos estatales y locales, las mujeres siguen representado una minoría. De acuerdo con el estudio Participación política de las mujeres 2014 del Centro de Estudios para el Adelanto de las Mujeres y la Equidad de Género de la Cámara de Diputados (CEAMEG), en 2014, Tabasco era el estado con mayor presencia de mujeres en su congreso local, con 42 %, mientras que Querétaro se encontraba en último lugar.
A nivel municipal, la presencia de las mujeres como presidentas fue mucho menor. La Ciudad de México encabezó la lista, con 31.3 % en 2014, y en contraste se situaban Baja California y Quintana Roo, sin presencia de mujeres en sus presidencias municipales.
Este Informe también reporta la condición que enfrentan las mujeres al ser jefas de familia y esto podría limitar su desarrollo en otros espacios, “la complejidad que supone ser el sustento económico y las jornadas adicionales que implican los quehaceres domésticos no permiten que muchas continúen sus estudios o ingresen a empleos en mejores condiciones”.
Agrega que la presencia de mujeres en empleos informales parece no ser muy diferente a la de hombres; sin embargo, al observar otros aspectos laborales importantes, como la contribución a la seguridad social, es posible notar una brecha profunda entre hombres y mujeres. Así, solo 31.6 % de las mujeres han contribuido alguna vez a la seguridad social, mientras que en los hombres este porcentaje asciende a 47.2.
Ante este panorama, el CONEVAL recomienda que las políticas públicas destinadas a disminuir las brechas entre hombres y mujeres, debe partir del reconocimiento del cambio en la jefatura de los hogares.
SEM/ora/sj


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