Debate

Debate sobre el amor romántico: amor contra libertad. Contrato sexual y dependencia

Reflexiones y convocatoria para discutir el amor: Adriana María Ulloa

2018-02-20 15:20:07 Leído : 7 veces.
Ellos libres, ellas dependientes


Con la colaboración de Lorena Castellanos.

PARTE DOS

SemMéxico, Cd. de México, 20 febrero 2018.- De la encuesta de Facebook, las participantes suben el tono. Quieren un conversatorio, un foro, para discutir cómo del amor romántico se pasa a la violencia. Y es el amor romántico un elemento sustantivo para mantener el matrimonio y otras instituciones de subordinación y ejercicio de poder. Las parejas se asocian con frecuencia sin responsabilidad, puso en la discusión Adriana María Ulloa, investigadora de la Universidad de Guadalajara, que en el debate invitó a ir a las profundidades del tema.

El tema del amor no es tan sencillo. La especialista que nos remite a sus lucubraciones analíticas sostuvo: “Como mujer y como investigadora, me he encontrado con la gran dificultad de equilibrar entre el amor como compromiso (característico femenino, no solo en mujeres) y el amor como libertad (característico masculino), porque el compromiso suele asociarse con "comunicarlo todo" y culpar/se por los conflictos de la relación. Por tanto, es un compromiso-sometimiento.

Las encuestadas de pronto debatieron entre ellas. Y Ulloa las convoca a pensar: En el extremo opuesto, el amor-libertad casi no comunica nada de sí ni admite responsabilidades, se exculpa y culpa al otro; por ende, suele ser una libertad-dominante de la pareja.

Ulloa, en su artículo Libertad y Dominio Vs. Compromiso y Dependencia en la Pareja: dispositivos de feminización y género, recuerda que Denis de Rougemont (1956), autor del primer gran libro sobre el amor romántico en el siglo XX, afirma que como resultado de la transformación burguesa del romanticismo, este ha pasado a dominar las ideologías y costumbres sociales occidentales de la actualidad, y considera como necesidad social reinventar el destino de la pasión del amor, entre otras expresiones humanas, negando y superando su dependencia de los dogmas y de la institución eclesiástica del casamiento.

El amor romántico, a decir de Rougemont, fue pervertido en sus directrices iniciales por el matrimonio instituido, y “vendido socialmente” por la burguesía como garantía de perpetuación del amor-pasión. El grupo burgués, como dueño y portador de palabras y estereotipos transmisibles en sus producciones culturales, transmutó el significado del amor romántico y sus fines por los del matrimonio eclesiástico.

La jurista española Clara Campoamor, en 1923 —también nos manda a leer Ulloa— advertía con una posición crítica y visionaria, algunas paradojas acerca de las condiciones y representaciones socioculturales sobre el matrimonio y el amor: “El matrimonio, no sólo por la serie de relaciones que establece y lazos que crea […] sino también por las relaciones jurídicas y económicas […] merece un poco de meditación antes de concertarlo […] El amor no es toda la vida como se ha dicho a la mujer; es parte de ella, nada más […] y convive perfectamente con otros ideales y anhelos individuales […] Vivamos el amor, no para el amor, y nuestro egoísmo cederá el paso a muchas virtudes”.

Ulloa cita, posteriormente, a Norbert Elias, quien señala que “las investigaciones apoyadas en el conocimiento de las experiencias interpersonales pueden contribuir a entender cómo, históricamente, las mujeres que poseen medios independientes de su pareja y un ingreso propio, han ganado un mayor grado de autonomía personal, social y marital. Más que una sociología de lo cotidiano, para Elias debería estudiarse una ‘economía afectiva’ de los cambios de la estructura de la personalidad de los sujetos, como un aspecto correlativo de los cambios en los cánones sociales”.

El tema a donde desde el Facebook nos envió Ulloa, también de Elias, reflexiona: la pareja se desarrolla conforme lo hacen las relaciones de poder; los hábitos personales de desigualdad en una pareja estarían comprendidos por costumbres igualmente faltas de equidad en la sociedad mexicana.

ELLAS DICEN

A contra pelo de Ulloa, Nelly Orozco Reyes opinó: Cuando como mujeres logramos vivir el primer amor, el amor propio, se disfruta el amor relacional sin dominación, porque se establecen límites y no se pierde objetividad, pero a las mujeres se les impide el empoderamiento en el sistema patriarcal.

Alicia Guerrero dijo sin ambages: El eje de la cuestión y que hay que trabajar incansablemente, es lograr que tu pareja amorosa ANTES QUE AMARTE, TE RESPETE. Sin respeto puede haber en un sentido deficiente y enfermo ese amor de telenovela que te venden a diario, pero estará acompañado de odio, violencia, mentira, medias tintas y, lo peor, es que lo disfrazaremos de amor.

Adriana María Ulloa, entonces retoma a Carole Pateman, para enmarcar estos patrones de pareja como contratos socio-sexuales; a Habermas, para analizar las actitudes comunicativas; a Bourdieu, para correlaciones con capitales personales, económicos y culturales de ambos, y a Avelló Flórez, para definir las ficciones de género. De esta reflexión, propone armar un conversatorio.

La antropóloga chiapaneca Rosa María Laguna Gómez sostuvo: Como mujer Lesbiana feminista puedo ver claramente cómo el amor romántico nos debilita, ¡nos hace polvo! Mientras unas reconstruimos esas barreras, otras no encajan. Pasamos años y años de acoplamientos, acuerdos, para intentar practicar otras formas de amar/nos ¡sin éxito! ¡Es fuerte y difícil en todos los sentidos, pues las creencias, la sociedad y la publicidad nos alcanzan y rebasa!

La periodista tamaulipeca Dora de la Cruz argumenta: El amor es amor, no tiene que ver con la violencia ni con gobierno ni quien manda ni quien se somete. Es amor, querer, que la persona que amas esté siempre bien. Si dos personas se aman, van a discutir, a no estar de acuerdo, pero el amor será lo que gobierne a ambas personas, pero siempre, primero, hay que amarse uno, para dar amor. Nadie da lo que no tiene.

Ulloa estudió a un grupo pequeño de hombres y mujeres jóvenes; volvió a ellos años después, y a lo dicho por Dora de la Cruz, replica: El estudio sobre la pareja a partir de la discusión de distintas propuestas científico sociales y de su contraste, con los resultados de dos investigaciones de campo, desde una perspectiva de género. Fue instrumentado un modo de interpretación de las representaciones y los contratos socio-sexuales de un grupo de jóvenes en la Ciudad de México. Cinco mujeres y cinco varones que tenían entre 19 y 29 años, en 2002, brindaron por segunda vez sus historias orales de vida en 2014-15.

Continúa: Se halló que unas y otros habían transitado y/o acentuado contratos socio-sexuales (Carole Pateman, 1988) libres y dominantes, con independencia de su sexo, mientras que en el pasado, una mayoría de mujeres observaba un compromiso dependiente y una mayoría de varones prefería mantener relaciones con libertad y dominio. Los contratos socio-sexuales tomando en cuenta condiciones socioestructurales de dichos cambios observados, variaron en los modos de establecer pareja.

Guadalupe López Forastera dijo: Para mí, vivir y asumir las pasiones plurisexualmente, políticamente, ha sido mi felicidad y la búsqueda de bienestares con todos y todas. No reduzco a "amor".

Let Díaz indicó: En el amor romántico moderno existen diferentes procesos amatorios para hombres y mujeres, mientras para las mujeres es central la producción de amor para otros y nunca para otras mujeres o sí mismas, los hombres solo pueden amarse a sí mismos y a otros hombres.
Y agrega: El amor es un sistema de captura de mujeres. No solo tiene que ver con el ser hombre o mujer sino además es la base de funcionamiento del capitalismo. Pensar en el cómo algo natural de las personas es lo que tiene a las mujeres sometidas a dar trabajo a cambio de “amor”.

Rosa María Salazar Ortiz, en cambio, retoma: Yo amo sin reservas. Di libertad y amo a lo lejos, ¡lo que me hace sentir plena! El sentimiento es mío, la persona no. Lo que en consecuencia ¡me da libertad total! Me aman igualmente, sin existir dependencia, compromiso ni todo eso que genera dolor. Me quedo con la generosidad y sobre todo con la reciprocidad. La intimidad no es solo sexo, y existe incluso sin él.

María Mega va más allá: Es preciso un cambio en la socialización del amor, en la manera de entender el amor, ya que no solo ha de sentirse sino que hay que pensarlo en base a lo que creemos que es un “buen amor”. Como se dice por ahí: “Yo no quiero un gran amor, yo solo quiero un buen amor”. El amor requiere un cambio que nos permita ser las mujeres y los hombres que queremos ser. Amar sin condicionantes ni losas, sin mandatos y prohibiciones; amar a quien queramos y de la manera que decidamos, desde el respeto a nosotras/os mismas/os y a las demás personas, desde la confianza, el compromiso, la intimidad y la comunicación.

Mónica Mendoza: Yo vivo el amor con mucha plenitud y con cero apegos o (de acuerdo con) los cánones sociales. En igualdad de circunstancias y con respeto y admiración mutua. Ambos tuvimos una vida amorosa previa y fracasos previos, que desde el primer instante nos hicieron ver que la nuestra era una relación para disfrutar.

Y alguien asoma en otra línea. Sandra Sierra se sincera: Amo con culpa: cargando toda mi herencia, el amar tradicional, que mal no ceder, el amor todo lo puede. Amo queriendo que me cuiden, ser la princesa y al mismo tiempo amo de forma libertaria. Amo con incongruencia, a veces se me olvida el discurso feminista: “Hay un hombre con el que te toca perder”, me respondo. Amo a mis hijos de la forma más primitiva que hay. Soy un animal para amarlos y para protegerlos.

Desde el grupo Musas DE LA Laguna AC Mujeres Solidarias hay una discusión: El Amor es una idealización del placer. El Amor es intangible tanto que no se puede contar. El Amor es plenitud en tu vida diaria. Es amar la vida y ser tú siempre.

Según la regidora de Género de la ciudad de Oaxaca, Bárbara García Chávez, el amor que es a partir del deseo sexual, con pasión, con ganas, ese que dura hasta que se acaba, y otro, el que implica codependencia compañía apoyo en la vida y que hacemos que dure más porque nos es conveniente y cómodo. A ello, Laura Susana Chía Pérez exclamó: Nada más: ¡Mismamente digo!
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