Mujeres

Preocupadas Consejeras de INMUJERES por selección de la nueva Presidenta

Mañana primera reunión de la junta de gobierno que presidirá Olga Sánchez Cordero

2018-12-06 17:05:50 Leído : 220 veces.
Mujeres y precandidatas piden proceso transparente y no de grupos de interés.

SemMéxico, Cd. de México, 6 diciembre 2018.- Mujeres diversas exigen que en el proceso de selección de la terna para ocupar el puesto de Presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres INMUJERES, que, a modo, se pretende resolver mañana durante la primera sesión formal de la Junta de Gobierno de ese instituto.

A las nuevas consejeras sociales y consultivas, se les pide apoyo acrítico en la designación de la nueva Presidenta, argumentando que la terna ya existe y es resultado de un análisis de la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero.

Paralelamente dos precandidatas, Magdalena García Hernández y Maricela Contreras Julián enviaron sendas cartas a las nuevas consejeras para que pugnen porque el proceso sea transparente, sin imposición.

Contreras Julián sostiene que “es indispensable que el proceso marcado por la ley para la designación de la Presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres (INMUJERES) sea transparente, democrático y, sobre todo, responda a las necesidades que en estos momentos requiere el país para llevar adelante el proyecto por el que millones de mexicanas votamos por el presidente Andrés Manuel López Obrador”.

En tanto, García Hernández señala su preocupación por que en el transcurso de estos meses, los medios solo han visibilizado a un grupo reducido de estas candidatas, pero no a todas las que han señalado su interés de ocupar tan importante cargo.

Agrega que el proceso “se apegue a los principios democráticos de excelencia como procedimiento de coherencia con los valores que el nuevo gobierno dicta”, y solicitó que la lista completa de candidatas sea revisada por las consejeras, que ahora sólo conocen los nombres de tres o cuatro personas.

Además, en el proceso el activismo de Carol Arriaga, dirigente de las mujeres de Morena, con presentaciones en los medios, aparición en redes sociales, y solicitud a morenistas de cientos de firmas, la hace aparecer como precandidata, no considerada antes ni por feministas, ni por las autoridades de la transición, primero y ahora en el proceso final.

Arriaga, cuyo perfil no cumple con los requisitos de ley, pretende imponerse.

Los tradicionales grupos e instituciones feministas peticionarias que han enviado al presidente de la República “lo que debe ser hoy la política de género” y el grupo de 15 que trabaja para constituir un Consejo Asesor, no se han pronunciado hasta ahora.

Mientras tanto las consejeras discuten el procedimiento, antes de la cita de este viernes en que con llamadas telefónicas, conversaciones individuales se les pide aprueben la terna discutida desde agosto pasado, han señalado, indistintamente, que tras esa terna hay acuerdos poco transparentes, discutidos en círculos reducidos, argumentando las bondades –que sin duda existen- de las ya seleccionadas.

Además, se discute el tema de la “favorita”, la doctora Nadine Gassman, sin conocimiento de fondo de las consejeras quienes discuten el cómo y por qué, y advierten que pareciera ser una candidatura definida en un organismo como ONU Mujeres.

Algunos grupos ya fueron citados para conocerla –hace unos días en una reunión en el Museo de la Memoria y Tolerancia-, dónde además se hizo hincapié en las 75 observaciones del comité de la CEDAW, que sería la ruta de acciones urgentes que el nuevo gobierno deberá cumplir, especialmente en lo relativo a  el grave asunto de la violencia contra las mujeres.

La decisión sobre quien será la presidencia de INMUJERES es de gran relevancia, considerando que es el órgano que define la política de género del gobierno. Su actuación reconocida reiteradamente, incluso por la secretaria Sánchez Cordero, donde el proceso de transición también estuvo lleno de presiones.

Desde INMUJERES, sobre todo en los últimos años, se consiguió crear estructuras y apoyos fundamentales para la marcha de los institutos estatales, que  a la vera de presupuesto, políticas y apoyo técnico y financiero, con claroscuros; se crearon instancias de prevención, atención y capacitación para enfrentar la violencia contra las mujeres, el cambio cultural y se han signado compromisos con los gobiernos de los estados, las instituciones educativas, los órganos desconcentrados e incluso con instancias privadas, empresariales y financieras.

 

Maricela Contreras Julián

Este 5 de diciembre, Contreras Julián dirigiéndose a los consejos consultivo y social de INMUJERES, explica que como parte del cambio de gobierno en la administración pública federal y la renovación de los espacios de responsabilidad al frente de las instancias, ella manifestó su interés en participar en el proceso de designación de la presidencia del Instituto Nacional de las Mujeres.

Se reconoce como privilegiada por vivir este ciclo histórico que brinda la fortuna de contribuir en lo que siempre hemos soñado: la democratización del país, por lo que está convencida de que el Instituto Nacional de las Mujeres debe ser pieza fundamental para que, con una visión de género, se transforme al país.

Los cambios en INMUJERES, señala, como era de esperarse, ha generado una amplia movilización de diversas organizaciones de la sociedad civil en toda la República: feministas, activistas de los ámbitos académico, político y social que, coordinadamente, han trabajado por la promoción, reconocimiento y respeto de los derechos de las mujeres, con la guía de la agenda del movimiento feminista.

Aclara que en este proceso, ha generado que informaciones imprecisas la han señala  que formó parte de la coordinación del Centro de Inteligencia Antinarcóticos Nacional, “cargo que nunca he ocupado”, como tampoco forma parte de un acuerdo previo a la designación de la titular en el que se han distribuido los espacios de la estructura; “quiero decir que no he sido convocada ni he participado en reunión alguna en que se haya abordado el asunto”.

La ex delegada de Tlalpan, antigua militante feminista, ex diputada y ex asambleísta precisa que se ha apegado a los tiempos de este proceso en el que el Consejo Consultivo y Social analizará en su reunión el tema y la posterior discusión y definición en la Junta de Gobierno.

También señala que éste es un proceso que sólo compete a las mexicanas y a los órganos establecidos en la normatividad, ya que la colaboración de las instancias internacionales debe ser de coadyuvancia, nunca de inclinación de procesos internos de los países, refiriéndose sin decirlo a la intervención de ONU Mujeres, órgano que durante el gobierno de Enrique Peña Nieto ocupó un lugar privilegiado y recibió cuantiosos recursos, sobre todo del gobierno de la Ciudad de México.

Luego les dice a las consejeras que es indispensable que el proceso marcado por la ley para la designación de la presidenta del Instituto Nacional de las Mujeres sea transparente, democrático y, sobre todo, responda a las necesidades que en estos momentos requiere el país para llevar adelante el proyecto por el que millones de mexicanas votamos por el presidente Andrés Manuel López Obrador.

“Requerimos un instituto que recupere su liderazgo, que genere acuerdos, trabaje en consensos y busque el mayor bienestar de las mexicanas con un respaldo de trabajo y resultados. Estoy convencida de que podemos hacerlo juntas”.

 

Magdalena García Hernández

Por su parte, Magdalena García Hernández, quien tiene contribuyendo a las acciones del feminismo institucionalizado y activo, desde hace más de 20 años, expresa que desde el pasado 7 de agosto en Ciudad Juárez, Chihuahua, entregó una carta dirigida al entonces presidente electo Andrés Manuel López Obrador y a la entonces senadora Olga Sánchez Cordero, en la que fue postulada como candidata para presidir el INMUJERES, considerando que la hoy secretaria de Gobernación tiene un importante papel en el proceso de designación de la presidencia de INMUJERES.

García Hernández envió la documentación que respalda su propuesta. Manifestó su preocupación por que, en el transcurso de estos meses, los medios solo han visibilizado a un grupo reducido de candidatas, pero no a todas las que han señalado su interés de ocupar tan importante cargo.

Finalmente afirma que está en el mejor ánimo de proponer que este proceso se apegue a los principios democráticos de excelencia como procedimiento de coherencia con los valores que el nuevo gobierno dicta y que se conozca la lista completa de candidatas a este puesto para que sea revisada por las integrantes de los dos consejos social y consultivo, integrado hoy por 32 ciudadanas de todas las entidades del país.

 

Revuelo

Alrededor de este proceso ha habido un revuelo, que podría ser considerado superficial o de división entre los grupos de mujeres, quienes desde el 2000 contribuyeron a la Ley que dio origen a INMUJERES, un órgano donde se pensó en una estructura autónoma, con presupuesto y capacidad técnica y de gestión que respondiera a las necesidades de la pluralidad de las mexicanas en pos de sus derechos y su autonomía.

A 18 años, tras 3 administraciones, el Instituto ha conseguido sumar a las mujeres de los más distintos orígenes; promovido los Planes Nacionales de Igualdad, que con claroscuros ha trabajado pluralmente, tanto en los sexenios de Acción Nacional como el reciente del PRI, buscando consensos, acciones donde la sociedad civil ha tenido oportunidad de participar, también  pluralmente.

En los últimos días el revuelo se acrecentó, a raíz de informaciones comprobadas de intentos por apurar sus cambios, sin esperar la instalación de la Junta de Gobierno, haciendo complicada la transición, en lo que será la política de género de este gobierno. Al grado de considerar, como señala la publicación de Signos Vitales // Malas maneras de la 4T, del diario El Economista de este 6 de diciembre en su pág. 43, firmada por el columnista Alberto Aguirre y que dice: 

“Una de las peores historias de esta transición a trompicones ocurrió en el Instituto Nacional de las Mujeres, cuya entrega-recepción condujo la senadora guanajuatense Martha Lucía Micher. En ese organismo, desde marzo pasado, despachaba Marcela Eternod Arámburu tras la renuncia de Lorena Cruz Sánchez. En los últimos dos meses, ella y su equipo fueron y vinieron de la sede del Instituto, en el sur de la CDMX, y la sede del Senado de la República porque la legisladora no podía distraerse de sus funciones parlamentarias para atender el encargo de la ministra Olga Sánchez Cordero. En vísperas del cambio de poderes, Micher requirió la renuncia de los 265 empleados del Inmujeres. La directora saliente y otras directoras de área, entre ellas María de la Paz López, accedieron a separarse de su cargo, pero advirtieron sin matices de los efectos perniciosos de este despido sumario. Ante las quejas por los atropellos de la legisladora y con un escándalo mediático en ciernes, la nueva secretaria de Gobernación encargó a su coordinador de asesores, Jorge Alcocer, reconducir el proceso. Para el Inmujeres están perfiladas Nadine Gasman, representante de ONU Mujeres en Brasil; la exdiputada Maricela Contreras y Carol Arriaga, lideresa del sector femenil de Morena, quien incluso activó una campaña en Change.org para sustentar sus aspiraciones con firmas de adeptos a su causa y el respaldo de las ONG, feministas y amplios sectores partidistas. ¿Será?.”

 

SEM/sl/sj

 




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